Naciones a la carta

El viernes 14 de febrero, mientras algunos se dedicaban a besuquearse por las calles, regalarse corazones de plástico y atragantarse con tanto azúcar, el Kommando Freitag realizó su primera incursión tras las líneas matutinas. El objetivo elegido fue Nations, un juego de aires civilizadores pero de duración algo más reducida que otros clásicos de esta estirpe.

La idea es en apariencia sencilla; desarrollar tu civilización a base de cartas. Unas cartas que van desde asesores, unidades militares, edificios civiles y colonias hasta guerras, batallas o edades de oro. Con alguna maravilla que otra. Eso sí, como es de suponer los edificios no se usan solos; para aprovecharlos es necesario dedicarle recursos de población (lo que vienen siendo los clásicos meeples), mientras que las unidades militares también requieren de alguien que empuñe la espada o cargue el cañón. Pero claro, para disponer de más población, o bien se tiene una civilización estable que pueda ir creciendo sin venirse abajo o bien se generan suficientes alimentos como para alimentar todas esas bocas hambrientas. Y si encima a los vecinos les da por montar una escalada militar porque sí y se lían a empezar una guerra tras otra, las cosas se complican…Imagen

Pero el Kommando Freitag no se amedrentó y se lanzó contra la bestia; Serna-Qian se puso al mando de los chinos, Farisco al frente de los persas, Patrikios liderando a los griegos y Oriolus  encabezando a los romanos.

El líder mandarín optó por una estrategia de exploración lúdica, a medio camino entre mantener un cierto pundonor militar (para que no se dijera) y a la vez desarrollar un legado duradero para que las generaciones venideras se acordaran de él y de su familia. Y a pesar de que al principio Patrikios se mostró decidido a disputarle el puesto para ver quien dejaba una herencia más bonita, al final fue Serna-Qian quien se llevó el legado al agua.

Farisco en cambio decidió que su camino pasaría por crear una civilización estable que le permitiera crecer sin problemas… hasta que los inmortales se cruzaron en su camino. Con ellos cambió de opinión y se puso a recuperar el tiempo perdido en la carrera militar… hasta que se dio cuenta de que los dichosos inmortales se daban de bruces con su estrategia de estabilidad política. Para cuando decidió abandonar los servicios de los inmortales y pasar olímpicamente de la carrera militar ya era demasiado tarde (aunque decidió aprovechar la aventura bélica para iniciar alguna que otra guerrica).

En cambio Patrikios optó por ignorar la escalada militar desde un buen principio y centrarse en otras cosas, aunque a finales del Renacimiento al chico le dio un siroco prusiano y se armó hasta los dientes. Eso sí, hasta entonces los griegos estuvieron pagando el pato de haber crecido demasiado deprisa y tener que alimentar a una población hambrienta que no cesaba de pedir por esa boquita.

Mientras tanto, Oriolus hizo honor al dios Marte y optó por seguir la Via Militaris. Para ello puso al frente del Imperio a Augusto, que aprovechó el empuje bélico para conseguir materiales de construcción que acabarían invirtiéndose en la construcción de maravillas. Mientras tanto, las legiones romanas se lanzaron a conquistar primero Judea y luego Hispania. Todo muy histórico. El Imperio Romano alcanzó el cénit (y ya de paso, la victoria) en parte gracias a esas augustas maravillas que dejaron un impresionante legado (Notre Dame, la Capilla Sixtina, la Alhambra…) y en parte gracias a esa vocación militar que Oriolus no abandonó en toda la partida. De hecho, el último en ponerse al frente del Sacro Imperio Romano Germánico fue el mismísimo Federico el Grande; un bonito colofón para una bonita partida… al menos para los romanos.

  • Juego: Nations
  • Jugadores: 4
  • Duración de la partida: 160 min.
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2 Responses to Naciones a la carta

  1. Alberto Sol says:

    Los romanos construyendo la Alhambra y Notre Dame. Estos anacronismos me encantan ¿Llegó Ferderico el Grande a subirse a un Panzer? El cuadro tendría su gracia, con la peluca asomando bajo el gorro de tanquista. Buena pinta el Nations, oye…

  2. Dr Kikito says:

    Vamos a ver. Supongo que Ka N’hin Gla se habrá mantenido libre de influencia colonizadoras y habrá dado toda la guerra imaginable. Ya veo las legiones de Juankipakis defendiendo el perímetro… o el juego no iba de eso?

    Merci por la narración

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